UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDESTE           

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Por Dr. Cristian Piris
Consejero Superior - UNNE

Universidad del Chaco Austral
Falsedades y falencias de un proyecto sin sentido



Ya parece parte del folclore que cíclicamente se hablé de la separación de la UNNE. Ahora se trata de la creación de una Universidad a partir de la secesión de la Facultad de Agroindustrias con sede en Saenz Peña, a ese proyecto denominaron Universidad Nacional del Chaco Austral. El principal impulsor de esa idea es el Senador justicialista Milton Capitanich.

Es preocupante la extraña mezcla de desconocimiento, mediatización, y lesión a la autonomía universitaria, que mezclado con innegables dosis de intencionalidad política se evidencian en el proyecto.

El Proyecto Capitanich desconoce que la Constitución Nacional, establece en el art. 75 inc 19 que el Congreso al sancionar  leyes de organización de la educación debe respetar y garantizar la “autonomía… de las universidades  Nacionales”. Ello supone que al pretender separar una Facultad de la UNNE solo puede hacerse mediando su consentimiento, de otro modo sería una flagrante violación constitucional que seguramente se termina dirimiendo en los estados de la Corte Suprema.

El Proyecto Capitanich pasa por alto que la Ley de Educación Superior (24.521) establece en su artículo 48 “tanto la creación como el cierre requerirán informe previo del Consejo Interuniversitario Nacional” (donde están representadas todas las universidades nacionales del país), siendo esta una condición necesaria, que no puede pasarse por alto como pretende hacerse con el proyecto de este Senador.

El Senador Capitanich falta a la verdad cuando afirma por los medios que la nueva universidad no quitará presupuesto a la UNNE, dado que el art 8 de su proyecto dice textualmente a los efectos de garantizar el funcionamiento de la Universidad Nacional del Chaco Austral, su presupuesto se conformará con la parte proporcional del actual presupuesto de la UNNE correspondiente a la once ava partes del crédito probado del mismo, al momento de la transferencia”. Cabe la duda, a qué tenemos que creer, a lo que el Senador dice o lo que escribe en sus proyectos.

Privar a la UNNE de una onceava parte de su presupuesto, surge de dividir éste por las once Facultades existentes. Ello evidencia un enorme desconocimiento de la realidad universitaria, como si todas las facultades fuesen idénticas en cantidad de alumnos, cuerpos docentes, requerimientos materiales (p.ej: no es lo mismo una carrera de “tiza y pizarrón” que otra con laboratorios), como si no existiera un Rectorado que administra Programas Centrales (becas, comedores, formación docente, ciencia y técnica, etc.) y cuenta con seis carreras a su cargo (Licenciatura en Criminalística, Relaciones Laborales, Comunicación Social, y Comercio Exterior, y Técnicatura en Turismo y en Administración de Empresa) que totalizan más de 5.000 alumnos.

Además, todas las universidades nuevas que se crearon en la década pasada en el Conurbano bonaerense contaron con presupuestos propios. En cambio la Universidad del Chaco Austral, ubicada en la zona más relegada del país (NEA),  se erige con parte del presupuesto de la UNNE. En esto consiste el “magno” aporte del Senador Capitanich a la región, dos universidades al “precio” de una.

Pero lo más lesivo no es la afectación presupuestaria, sino que pretende quitarle a la UNNE, una  Facultad con todos sus recursos humanos, patrimonio y oferta curricular.

Finalmente, Capitanich está muy equivocado cuando afirma que la UNNE está vetusta, en un intento de atacar a nuestra universidad para cubrir los muchos fallos de su proyecto. Según el diccionario de la real academia española, se dice vetusto a lo que es extremadamente viejo y  anticuado. Al Senador le convendría saber que los 77 títulos de  grado que expide la UNNE tienen reconocimiento oficial, que todas nuestras carreras convocadas por la CONEAU fueron acreditadas,  que la evaluación externa de la UNNe fue positiva, que contamos con una oferta de 47 carreras de posgrado, que la UNNE fue pionera en incluir la “pertinencia” como política transversal, que tenemos extensiones áulicas llevando la Universidad al interior de nuestras provincias, que es una Universidad democrática y participativa, etc, etc…, si a esto llama Capitanich vetusto, no me gustaría conocer su modelo de universidad “nueva”.-