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Hipertensión Arterial: enfermedad silenciosa
que afecta a 1 de cada 3 adultos

La HTA es una de las principales causas de muerte en los adultos en nuestro país y en los países de occidente. Conocidos son los episodios de presión elevada que se dan con mayor frecuencia en época invernal y la gran cantidad de hipertensos que no saben que lo son. El Universitario acerca, a través de  los conocimientos de un distinguido especialista y académico local, detalles de esta enfermedad de creciente vigencia.
La Hipertensión Arterial (HTA) es una enfermedad de las arterias que consiste en la elevación de la  presión sanguínea por encima de los rangos considerados normales. “La presión arterial es la presión que ejerce la sangre sobre la pared arterial y la hipertensión arterial es cuando esta presión es excesiva”
Si bien las causales de esta última no están totalmente definidas aún, se sabe que son variadas pero que tienen dos puntos excluyentes: por un lado una predisposición genética y por otro, nuestra cultura actual (sedentarismo, sobrepeso, ingesta excesiva de grasa animal saturada, exceso de azúcares simples en la dieta, el tabaquismo, estrés y otros). “Todos ellos son malos hábitos de vida” explica el doctor José Aníbal Pizzorno, experto profesional en la materia quién es Miembro Titular de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) con sede en Buenos Aires, Presidente del distrito Nordeste de dicha sociedad y Profesor Titular de las Cátedras de “Anatomía y Fisiología Patológicas”  y “Fisiología Humana –Cátedra 1-“ de la Facultad de Medicina de la UNNE.
El doctor Pizzorno reveló que el flujo sanguíneo en las personas es regulado por el mayor o menor calibre de las arterias “las que se cierran o se abren según la necesidad de cada órgano. Y son justamente las arterias las que sufren las primeras consecuencias de la HTA porque se endurecen a medida que la soportan de forma continua volviendo a sus paredes más gruesas y rígidas. Con el tiempo, el paso de la sangre se ve dificultado y surgen lo que se conocen como eventos vasculares (cardíacos y cerebrales). Son ejemplos de ellos, los infartos agudos de miocardio, las anginas de pecho, las trombosis o isquemias cerebrales” explicó el docente.
La hipertensión rara vez produce síntomas, es por ello que algunos
la llaman “la enfermedad silenciosa”
En una persona normal, la presión varía muchas veces en el día, no es estable, aclara Pizzorno “pero la cifra de presión arterial normal es arbitraria, en realidad es 110/70 mmHg, es decir, menos de 120/80 porque es la cifra que no predispone ni aumenta el riesgo de enfermar o morir”.
Ahora –subraya el galeno- cuando las cifras de presión alcanzan los140/90 mmHg ya estamos hablando de HTA, con certeza de que si no se corrige en un tiempo variable, habrá alguna complicación” enfatizó.
Consultado sobre el significado de las dos cifras que se registran en las tomas de presión, Pizzorno explica “cuando digo 140/90 mmHg, con el primer valor (140) me estoy refiriendo a la presión sistólica que se da cuando el corazón se contrae (sístole) e impulsa la sangre al árbol arterial, momento en que la tensión es máxima. El otro valor (90), representa a la presión diastólica, que es la equivalente a cuando el corazón se relaja y la presión se vuelve mínima.
Mencionó además que los episodios de Hipertensión Arterial en tiempos de bajas temperaturas se tornan más habituales por la vasoconstricción (estrechamiento de las arterias) que se produce para evitar que se pierda calor por la piel.

La enfermedad y el contexto del enfermo
A partir de los 50/55 años, más de la mitad de la población se vuelve hipertensa “porque llevamos una vida para la cual no fuimos creados” remarca el profesional. El trastorno de los lípidos (colesterol y triglicéridos altos), la obesidad, el sedentarismo, la dieta con sal, la edad adulta, el sobrepeso, la diabetes, sumados a la predisposición genética, llevan a la hipertensión.
“No por ello debemos vivir obsesionados ni fóbicos, sino conscientes de que debemos controlarnos la presión y hacernos controles médicos” señaló Pizzorno.
Agregó que otro punto fundamental a tener en cuenta es que la HTA no debe considerarse como una enfermedad aislada sino que se la debe analizar en el contexto total de la persona. “El médico clínico debe investigar si el paciente hipertenso tiene lípidos altos, si tiene diabetes, el diámetro de cintura (en el hombre si está por arriba de 102 cm y si es mujer por arriba de 88 cm)… porque si se trata solamente la hipertensión de un paciente obeso con altos niveles de colesterol, le estoy haciendo un “flaco favor”, porque solamente le quito el riesgo que le provoca la hipertensión y no el de los otros factores, por lo tanto su riesgo global seguirá alto” sustenta.

Alimentación controlada y actividad física
Consultado sobre el tema puntual del uso racional de la sal en las comidas, el doctor José Pizzorno manifestó que en realidad “una persona sana no necesita agregarle sal a los alimentos que consume y si opta por hacerlo, lo ideal es consumir sales lights que vienen con 1/3 de cloruro de sodio (sal común) y con 2/3 de cloruro de potasio (sal de potasio)” remarcó.
Dijo además que los alimentos naturales en general tienen muy poco sodio y mucho potasio y justamente nuestro cuerpo está genéticamente adaptado para retener agua y sodio y eliminar potasio, explica el médico. “Pero hoy día las grasas y la sal sumadas al control remoto –inactividad- nos pasan factura a través de la arteriosclerosis, la diabetes ó la hipertensión, que si bien tienen una carga genética fuerte, mucho tienen que ver también con nuestras costumbres de vida. La epidemia de obesidad actual da cuenta de ello”.
Con respecto a esto último, Pizzorno aseveró que es un problema muy serio de salud debido a la gran cantidad de niños obesos que existen en la actualidad. Recalcó en este sentido que las buenas costumbres alimenticias y de vida deben ser aprendidas desde el nacimiento de forma inteligente y medida “sin que estas ideas se transformen en un disparador psicológico de una anorexia o bulimia futura”.

Los sí y los no
*Se deben consumir abundante vegetales y frutas, incluyendo porotos, tallos y raíces, sumado a todo lo que sea fibra “porque contienen vitaminas, potasio en cantidades buenas, poco sodio y mucha agua” remarca el especialista. Además tienen un efecto protector de las enfermedades del intestino, como ser el cáncer de colon, tan común en nuestra región por el alto consumo de carnes rojas”.
*Comer carnes magras. “No debemos llenarnos con la carne –dice Pizzorno- ella no debe ser el plato principal (se debe comer ensalada con carne y no al revés) y de postre: frutas. El dulce de batata, los helados o chocolates deben ser una excepción.
*Consumir lácteos descremados
*Utilizar sales light y aceites vegetales (no hidrogenados)
*Utilizar muy poco azúcar simple (azúcar blanca)
*Realizar alguna actividad física. Eliminar el sedentarismo
*No fumar
*Mantener un peso corporal saludable
*Control de presión habitual

El factor estrés
El experto médico subrayó que si bien no hay ningún signo de alerta para detectar a una persona potencialmente hipertensa, es fundamental el control de presión habitual y el seguimiento posterior a un episodio de alta presión.
Explicó además que en momentos de estrés la presión sube siempre, pero una vez que el episodio pasa, baja. “Distinto es si hay una carga continua de estrés, porque un estrés crónico es causal de enfermedad vascular, es decir, no solo predispone a la hipertensión sino también a la arteriosclerosis y al infarto”.

“Lo importante de la hipertensión arterial, sostiene Pizzorno, es que en la actualidad se puede tratar muy bien con los medicamentos existentes, sin efectos colaterales y con bajo costo”.

 

*Carzino, Guadalupe