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Geógrafos investigan la población de los Esteros del  Iberá

La presencia humana en este territorio se remonta a las Misiones Jesuíticas y a la población originaria ¿cómo viven los actuales lugareños? ¿cómo se apropian del paisaje natural? ¿qué necesidades tienen y con qué recursos cuentan para vivir? Un equipo de geógrafos de nuestra Facultad trabaja para conocer un poco más sobre la gente que habita la Reserva.

Si buscamos antecedentes de estudios científicos realizados en los Esteros del Iberá, seguramente encontraremos muchos con abordajes biofísicos -flora y fauna- y pocos sobre su población, cómo está configurada, cómo viven y se apropian del paisaje natural. Y lo cierto es que no podemos negar la interacción entre lo físico y lo social, no se puede estudiar el medio natural sin relacionarlo a las actividades o la población. Desde 2012 los Profesores Celmira Rey y Osvaldo Cardozo de la Facultad de Humanidades se propusieron estudiar cómo la presencia humana configura y diseña su espacio. El Proyecto ‘La Población y su Territorio. La acción antrópica en la configuración territorial del Iberá’ del Instituto de Geografía se enmarca en el Programa Iberá+10 de la UNNE, y busca profundizar en ese punto donde lo natural y lo humano confluyen en el paisaje. Tanto Osvaldo como Celmira se especializan en investigar la geografía de la población y trabajan con 30 investigadores y becarios. “Dentro del Iberá+10 hay varios proyectos de otras Facultades que se dividen en dos grandes grupos: las disciplinas humanísticas y las naturales. Desde el Departamento de Geografía coordinamos todos los proyectos vinculados a la parte humanística: Geografía, Medicina, Derecho, Bioquímica y Odontología. Particularmente con Medicina, hemos logrado articular muy bien el trabajo interdisciplinario”, explicó la Profesora Rey.

La Geografía como disciplina científica tiene muchas sub-disciplinas que aportan a conocer cómo la gente habita estos espacios: el transporte y sus características espaciales, la población, las imágenes satelitales para detección de cambios en la cobertura del suelo, la geomorfología y la hidrografía, entre otras. El primer desafío de este proyecto fue que -en gran parte- implicó la recolección de información primaria por no haber datos previos para analizar la temática. Fue allí cuando convocaron a los estudiantes y profesores que delimitaron el territorio sobre el que intervendrían (la muestra), diseñaron los instrumentos (las encuestas a la población) y se entrenaron para realizar las capturas con GPS: “toda la información que se relevara, debería estar geo-referenciada con coordenadas que luego se puedan ubicar en un sistema para hacer los mapas y el análisis espacial. Ahora, la gran pregunta era ¿cómo ubicábamos esos lugares? Entonces nos guiamos por los vestigios humanos, alguna señal que nos indicara que allí estaba la población”.

Por cada campaña que se realiza hay un par de meses de preparación y muchas más personas implicadas en el trabajo que las que viajan hasta el Iberá. Semanas de adiestramiento para el relevamiento de la información, y eso es sólo una pequeña parte del trabajo que implica alcanzar los objetivos propuestos. “Hasta ahora sólo pudimos incursionar en los bordes, todavía no llegamos a poblaciones más aisladas. Por versiones de los lugareños sabemos que son lomadas o islotes que al subir el agua quedan incomunicados”. Luego de dos años de investigación, estos conocimientos se agregan ahora a la currícula de las cátedras de Geografía de la UNNE: “la geografía de la población de los Esteros del Iberá son temática de Trabajos Prácticos para los alumnos, estamos en la etapa de volcar a una base de datos la información recabada que sirve para que los alumnos realicen el tratamiento. El trabajo de los estudiantes es para destacar: en el análisis, la sistematización, el trabajo de campo en el territorio y el compromiso con la tarea”.

Pero además de datos inéditos y la generación cartografía satelital de espacios que, literalmente, estaban fuera de los mapas, los investigadores se encontraron con la realidad humana ¿qué fue lo más significativo de esta experiencia? “Sin dudas el lugar, la gente, lo magnifico del paisaje. Hay lazos comunitarios muy fuertes de amor a su terruño, gran arraigo a su lugar, algo muy bello. Esa inmensidad y prosperidad de la tierra amerita detenernos a mirar las condiciones en que vive esta gente que, teniendo tanto, se encuentran en extrema vulnerabilidad. Desde lo profesional nos movilizó la necesidad de la presencia del Estado con saberes y servicios. Y desde lo personal, mirar más al otro, reconocernos y ver cómo colaborar. Todo este saber que generamos aquí debería encaminarse a solucionar esos problemas que -a nuestro modo de entender- son de fácil resolución. Es un desafío de la universidad”, expresó la profesora Rey.

En tanto el profesor Cardozo manifestó que “la experiencia fue muy fructífera, teníamos unas ideas acomodadas y esto nos vino a mover el estante. Es el rol que estamos dispuestos a cumplir en la universidad. Esto se ha hecho con el tiempo y esfuerzo disponibles y estamos muy agradecidos al equipo. Al principio nos dijeron que coordinar toda el área humanística era una tarea era difícil y a pesar de los contratiempos pudimos cumplirlo. Si bien todavía falta un año más de trabajo, ya es un gran reconocimiento a nuestro trabajo, pero sobre todo para la Facultad”. “Siempre me interesó la epistemología, la construcción del conocimiento. Siempre lo estudié y ahora pude vivir la experiencia de construirlo personalmente y en equipo. Tuvimos la posibilidad de hacer todo esto en un contexto sumamente complejo y desconocido, logrando resultados que estaban fuera de nuestras expectativas. Y eso se debe al valioso equipo de personas ávidas de conocimiento y curiosidad que tenemos en la universidad”, acotó Celmira Rey.

El equipo se completa con la co-Directora Ana María Foschiatti; los investigadores María Fernanda Alarcón, Paola Verónica Barrios, Juan Ariel Insaurralde, Amalia Isolina Lucca, Aníbal Marcelo Mignone, Norma Beatriz Monzón, Alejandra Helena Torre Geraldi; los investigadores-técnicos Atilio Bautista Bernasconi, Félix Ignacio Contreras, Cristian Javier Da Silva, Jaqueline Escalante, Silvia Stela Ferreyra, Alejandro Parras, Luis María Romero, César Joel Ruiz, Marta Taborda, María de los Ángeles Vanderland, los becarios Fernando Gastón Aguirre, Federico Carlos Arias, María Belén Godoy, Diego Rodríguez, Gabriel Esteban Sánchez; y los investigadores invitados Jorge Alberto, Guillermo Arce, Lucrecia Felquer, Lucas Oviedo, Pilar Serra y Telva Gallesio.

 

Prensa Facultad de Humanidades