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Logros de las medidas preventivas en la reducción del cáncer de cuello uterino

El carcinoma de cérvix o Cáncer de Cuello Uterino es una de las patologías oncológicas más frecuente en mujeres pero a la vez una de las más prevenibles con controles y detección temprana. Profesionales de la UNNE destacan la importancia de las medidas preventivas en la reducción de la incidencia de la enfermedad.
El HPV o virus del papiloma humano, tiene más de cien subtipos de virus, algunos de los cuales están relacionados con el cáncer de cuello uterino. Si bien no todas las personas que tienen HPV desarrollan cáncer de cuello uterino, es alta la tasa de esta enfermedad en el ámbito sanitario.
Durante las últimas décadas la tasa de incidencia y mortalidad del cáncer de cuello uterino han venido descendiendo en la mayor parte de los países desarrollados, gracias fundamentalmente a la aplicación de programas de prevención o citología. A diferencia de lo que ocurre en esos países, esta patología, ocupa los primeros lugares entre los cánceres ginecológicos en países en vías de desarrollo y en zonas con niveles socioeconómicos más bajos.
A nivel mundial se registran más de 500 mil casos nuevos por año, de los cuales el 85 por ciento ocurre en países en vías de desarrollo, con más de 270 mil muertes anuales por este tipo de cáncer en el mundo.
Se estima que en Argentina cada año se diagnostican más de 3000 nuevos casos y causa la muerte de más de 1800 mujeres.
La carga de la enfermedad en Argentina no es homogénea: varía según el área. Mientras en 2008 la tasa de incidencia era de 17.5 de cada 100 mil mujeres y la tasa de mortalidad de 7.4 muertes por cada 100 mil mujeres, en algunas regiones esa cifra fue mayor.
En poblaciones con menor nivel de desarrollo socio-económico la tasa es más alta. La región NEA registra la tasa de incidencia más elevada del país, seguida por el Noroeste y Cuyo.
Por ejemplo, en Formosa la tasa de mortalidad entre 2005 y 2009 fue de 18.4 cada 100.000 mujeres, en Misiones de 16.8/100.000 y en Salta de 15.4/100.000, según la Agencia Internacional para Investigación sobre el cáncer.
 En Corrientes en el año 2009 la enfermedad causó 79 muertes.
La máxima incidencia en el país se observa en las mujeres entre los 50-55 años de edad.
Al respecto, los planes de salud de carácter nacional y provinciales han incorporado a esta patología entre las metas sanitarias en pos de disminuir su incidencia a través de acciones basadas principalmente en dos aspectos: la vacunación y la detección temprana por medio de la técnica de Papanicolau.
INCIDENCIA. Sobre la cuestión, la doctora Carolina Aromí, docente de la cátedra Ginecología I de la Facultad de Medicina de la UNNE , explicó que el cáncer de cuello uterino es actualmente una de las causas principales de morbi-mortalidad y una de las enfermedades oncológicas de mayor incidencia en mujeres, y a la vez representa una patología de importancia sanitaria por la posibilidades existentes de controlarla.
Recordó que es un cáncer prevenible porque las lesiones se presentan muchos años antes que el cáncer en el organismo, por eso es tan importante el estudio de Papanicolau para detectarlo así como la vacuna para evitarlo.
La profesional precisó que existe una doble prevención frente a esta enfermedad: la vacuna capaz de inmunizar a las personas desde una temprana edad como cuando son niñas, y a la vez el Papanicolau que es capaz de detectar lesiones que están hasta diez años antes de producirse el cáncer.
En esa línea, sostuvo que la forma de abordaje más adecuada es una acción integral en la que se apunte a vacunar a las niñas para tener un efecto a largo plazo y al mismo tiempo captar a las madres y demás familiares del sexo femenino para hacerles controles de Papanicolau.
Aromí explicó que el HPV es una patología muy ligada a las características socio-económicas y por lo tanto es de alta incidencia en clases sociales bajas, lo cual ubica a la Argentina dentro del contexto internacional y a la región NEA en una condición de riesgo por sus indicadores altos de pobreza, indigencia, analfabetismo, déficits sanitarios entre otros.
Insistió en que si bien para una gran rama de enfermedades la prevención constituye una estrategia importante, en el caso del HPV se torna aún más trascendente debido a los seguros efectos favorables que logra la prevención  en la reducción de la tasa de cáncer.

TRATAMIENTO. Por su parte, la doctora Mabel I. Rivero, docente de la Cátedra I de Ginecología de la Facultad de Medicina, explicó que las mujeres con esta patología requieren hospitalización prolongada, con altos costos para los sistemas de salud tanto para el diagnóstico como para el tratamiento.

En países subdesarrollados generalmente no existen programas de detección, por eso la incidencia es tan elevada. Por el contrario, en las regiones en las cuales la vacuna y el Papanicolau se aplicaron en forma masiva se observó una reducción en la frecuencia y mortalidad del cáncer.
Según estudios realizados por la doctora Rivero y otros colegas, más del 60% de las mujeres concurren a la consulta en estadíos avanzados, lo que demuestra el desconocimiento de la población tanto de los métodos de detección como de los  primeros signos y síntomas de esta patología.
De las mujeres incorporadas en el estudio, la mayor parte refleja un bajo nivel socioeconómico, sin cobertura social, lo cual refleja la inequidad social en la región.
En ese sentido, Rivero detalló que los principales factores de riesgo para que se propague el HPV son entre otros: nivel socioeconómico, clases sociales bajas y de menor nivel de instrucción; inicio precoz de las relaciones sexuales, el tabaco, la multiparidad, y otras infecciones de transmisión sexual que serían cofactores del HPV.
Agregó que además de la existencia de una técnica sencilla como el Papanicolau para prevenirse la enfermedad, y de la vacuna en temprana edad, que en conjunto favorecen la reducción de la enfermedad, en el país se está probado el Test de HPV, que sirve para detectar el Virus del Papiloma Humano, y que tendría una sensibilidad mayor a la del Papanicolaou.
José Goretta