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Diagnostican el final de "La Niña"

La región continental atraviesa el final del fenómeno climático de “La Niña” que tuviera su auge a principios del año pasado 2011 caracterizado por pocas lluvias. Consultado al respecto, el ecólogo de  la UNNE, doctor Juan José Neiff, indicó que, según especialistas, es posible que se mantenga una situación semejante a la actual en el resto del año, o que comience  un ciclo “El Niño” pero muy débil.
Este periodo caracterizado por pocas lluvias en la región se da como consecuencia de temperaturas inferiores a las habituales en el Pacífico ecuatorial.
El investigador de la UNNE, Juan José Neiff,  basándose en las previsiones efectuadas por el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno El Niño (CIIFEN), señaló que se espera que los próximos meses  sean de menores precipitaciones o con valores próximos a los históricos, con un ciclo de El Niño pero débil.
Neiff es Ecólogo, investigador de CONICET, doctor en Biología y director del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (UNNE-CONICET) y coordina investigaciones de los grandes ríos de la región para establecer la influencia de la variabilidad hidrológica sobre la organización de la vegetación y la fauna,  especialmente aquellos de mayor influencia en las poblaciones humanas.
En diálogo con El Universitario se refirió a la declinación del fenómeno de La Niña, periodo de seca, a una etapa aún incierta de El Niño en el que mejorarían los índices de precipitaciones.
“Estamos ante la posibilidad de un “Niño” que habitualmente se da con fuertes precipitaciones pero que en esta temporada será de baja o poca intensidad, según las predicciones del CIIFEN” dijo. 
¿Por qué se habla de un Fenómeno de El Niño de baja intensidad?
En los periodos de El Niño una masa de agua cálida se acerca al continente desde el Hemisferio Norte, especialmente en la zona intertropical sobre el océano Pacífico próximo a Perú,  desplazando a la conocida corriente fría de Humboldt. Este fenómeno, que ocurre generalmente en la navidad produce un efecto negativo sobre la pesca. Por la regularidad en la fecha que ocurre, se lo conoce  como "fenómeno El Niño.
Las masas de agua más caliente trasladan mayor cantidad de humedad sobre el continente y entonces, un aumento en las precipitaciones.
La característica del actual periodo es que se trata de un fenómeno “suave”, “de baja intensidad”, sin cambios apreciables en precipitaciones e incluso podemos referir que atravesamos un periodo con valores de lluvia inferiores a los normales a bajos en la Cuenca del Plata, como puede verse en los hidrogramas de los grandes ríos.
No hay condiciones de alerta sobre situaciones de un “Niño” fuerte como ocurrió en los años 1969, 1982/83, 1992, 1995 o 1997/98 en que los valores de lluvia duplicaron y más las medias históricas de precipitaciones.
Los eventos de “El Niño y “La Niña” tienen periodicidad irregular que van entre tres años y ocho años y pueden producir cambios importantes en los sistemas naturales, en la pesca, en la producción agropecuaria y en las condiciones de vida de poblaciones ribereñas.
Cuando hay un Niño suave no hay influencia apreciable sobre el ambiente, es una situación en la cual no hay influencia evidente sobre los sistemas naturales, no se aprecian cambios en la producción primaria o en servicios de naturaleza hacia el hombre. “Pasa desapercibido”.
Algunos llaman a esta situación como  El Niño “neutral” pero prefiero denominarlo "de baja intensidad", pues existen muchas situaciones de neutralidad que pueden ser de lluvias o de secas.
¿Pero generalmente se relaciona a El Niño, con grandes precipitaciones e inundaciones?
Es un error común asociar  a las grandes inundaciones como consecuencia inequívoca del Fenómeno El Niño, pues hubo muchas inundaciones en la región nordeste de Argentina, que no estuvieron asociadas a El Niño. Sólo 11 de las 16 crecientes ocurridas a partir del siglo XX, que superaron la marca de 7,00 metros en el puerto de Corrientes, estuvieron asociadas a este fenómeno.
Quizás ocurra esta asociación debido a que los episodios recientes de grandes inundaciones, desde 1982 a 1998, tuvieron vinculación con el fenómeno del El Niño, entonces la gente lo asocia, pero no es así necesariamente.
Cuando atravesamos un periodo de neutralidad, estamos diciendo que no hay eventos extraordinarios, pero en términos generales nunca se sabe hasta qué punto estaremos en situación de seca o fuertes lluvias.
Por otra parte, la sociedad generalmente pone mucha atención a las inundaciones  porque constituyen fenómenos convulsivos,  pero está demostrado que las inundaciones pueden ser previstas con bastante certeza unos meses antes que llegue el agua.
Las secas son fenómenos a veces mucho más dañinos que las inundaciones, son menos predecibles en su duración, y  su resultado final suele ser más grave.  Funcionan diferente: comienza a llover menos durante varios años, entonces la reserva de agua del suelo se va agotando y eso es un fenómeno gradual que ocurre durante varios años.
Tuvimos esa situación desde 2001 con precipitaciones generalmente por debajo de valores históricos en la región y desde el año 2004 al 2009 tuvimos una seca muy importante con mortandad de animales, mermas importantes en cultivos, estrés en algunas plantaciones forestales y caída significativa de la pesca fluvial.
En las secas es más difícil predecir cuándo termina el fenómeno que en las inundaciones. En una inundación sabemos que El Niño va  generalmente de octubre a abril o mayo, mientras que las secas, pueden durar hasta diez años.
En La Niña la temperatura del mar es inferior a la normal y hay menos evaporación del agua y por ende menos lluvias.
¿Qué fiabilidad tienen los métodos de previsión de estos fenómenos climáticos?
Se han hecho muchos modelos de pronósticos para estimar la importancia de El Niño o La Niña. Existen fórmulas matemáticas que relacionan temperatura del mar en distintos puntos de la Tierra y permiten calcular la importancia que puede tener, pero lo que no se puede calcular con precisión es la magnitud final del fenómeno ni las diferencias zonales.
Poder predecir situaciones climáticas sólo es parcialmente posible debido a las lluvias son fenómenos estocásticos, es decir poco previsibles.
El clima no sabe "cómo se llama" (Niño o Niña), esa es la realidad. Nosotros le ponemos nombre por cuestión de operatividad. Por eso en los estudios se hacen los mayores esfuerzos aunque siempre está latente el riesgo de imprevisibilidad de estos fenómenos.
A nivel de regiones generalmente nos basamos en los métodos y cálculos de organismos internacionales especializados, pues estos fenómenos tienen influencia continental, no regional. En el caso de nuestra región, el nordeste, las influencias se magnifican porque estamos en el "cuello del embudo" que es la Cuenca del Plata, en el tramo bajo  los grandes cursos de agua (Paraná y Uruguay), pero el alcance es continental.
A nivel regional nosotros estamos trabajando en establecer la respuesta de los ecosistemas locales a estos eventos extraordinarios, utilizando los resultados de los modelos y el trabajo de los climatólogos.
Por ejemplo analizamos qué cambios producen las grandes inundaciones sobre la biodiversidad, qué tipos de paisajes son los más afectados, si existen sustituciones temporarias o permanentes de unas especies por otras, si podrían darse modificaciones en algunos fenómenos como la floraciones de algas, entre otras preguntas.
También trabajamos para asesorar a las autoridades respecto de la prevención, en asentamientos urbanos que están ubicados en áreas de riesgo.
Nuestras preguntas requieren conocer mejor la plasticidad de los sistemas naturales en cada uno de estos estados climáticos-hidrológicos, El Niño y La Niña,  que son fenómenos que comienzan siendo climáticos pero terminan siendo hidrológicos, sociales, económicos y hasta políticos.
¿Las inundaciones recientes en Paraguay tienen vínculo con El Niño?
El río Paraguay tiene un área anegable e inundable muy grande en la Alta Cuenca que es El Pantanal de Mato Grosso que en época de seca tienen 80 mil kilómetros cuadrados y en época de inundaciones llega a 138 mil kilómetros cuadrados, es el humedal más grande del mundo. Esa elasticidad espacial del sistema está determinada por la lluvias que caen en diferentes periodos y cuando hay grandes lluvias en El Pantanal se producen crecientes importantes en la cuenca del Paraguay, como la ocurrida en 1982-83.
Las actuales inundaciones en Paraguay están vinculadas con la crecida del área inundable del río Paraguay, y además con la creciente del río Bermejo y del Pilcomayo que registraron riadas importantes este año por aumento de las precipitaciones en las cuencas de las sierras trasandinas.
“Tenemos mucho que aprender. El río sigue siendo un ingeniero caprichoso. Tenemos que conocerlo mejor para poder adaptarnos a su dinámica y vivir mejor” finalizó.

José Goretta