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Adaptan técnica para determinar compatibilidad de donantes de médula ósea

Investigadores de la UNNE desarrollaron con éxito un proyecto científico que posibilitó la puesta a punto de una técnica para identificar compatibilidad de donantes de médula ósea a costos menores que las técnicas convencionales.
Dirigido por las bioquímicas Laura Leiva y Susana Soto, el equipo de trabajo que abordó este desafío, integrado por Silvina Echeverría, Juan Pablo Rodríguez, Mauricio Martínez, Víctor Flores y Cinthia Ortowsky,  reúne a profesionales, investigadores  y becarios pertenecientes a la Facultad de Ciencia Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE y al Laboratorio Central  de Redes y Programas de la Provincia de Corrientes.
El trasplante de células provenientes de la médula ósea o de la sangre periférica es un recurso terapéutico de uso habitual para el tratamiento de enfermedades hematológicas tales como leucemias agudas y crónicas, anemia aplásica severa, hemoglobinopatías y déficits inmunológicos congénitos.
Este trasplante implica en primera instancia la tipificación de moléculas de histocompatibilidad (Sistema HLA), para determinar si una persona es potencial donante de otra necesitada del trasplante.
Pero el estudio de histocompatibilidad se hace por técnicas de Biología Molecular, tecnología reservada a centros de alta complejidad o de muy alto costo en laboratorios locales. Además un agravante es que el estudio de histocompatibilidad involucra  no sólo al paciente sino a todo el grupo familiar potencialmente donante, razón por la cual se incrementan sustancialmente los costos del análisis.
Hace algunos años, en que esos altos costos en ocasiones dificultaba a nivel local la realización de los estudios correspondientes a posibles donantes, se requirió a investigadores del Laboratorio de Investigación en Proteínas (LabInPro) de la Facultad de Ciencia Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE, encontrar una alternativa más económica.
Así surgió la iniciativa de encontrar una técnica alternativa a la comercialmente disponible, con tecnología y recursos humanos regionales, con costos más bajo y tiempos razonables de identificación de la compatibilidad.
Tras un riguroso proceso de casi cinco años, de pruebas, ajustes, corroboraciones, estudios de costos, y otras demandas del estudio científico, los investigadores lograron la adaptación de una técnica que redujo en un 70 por ciento los costos de la técnica comercial.
“La idea era una técnica más barata, para aquellos casos en que el estudio no requiera resultados urgentes. Así se probaron técnicas que empleen reactivos más económicos” relató la doctora  Laura Leiva, directora del proyecto.
Destacó que la técnica lograda tiene una eficiencia similar a los métodos comerciales, y si bien tarda un poco en los resultados su aplicación no es compleja. “Cuando se trata de costos se puede justificar la implementación de métodos que, ofreciendo un resultado confiable, puedan llegar a demandar un poco más de laboriosidad”.

EL PROCESO. Leiva explicó que la técnica comercial requiere de altas cantidades de una enzima, “taq polimerasa”, que define el alto costo del test. Por eso se resolvió trabajar con unas sondas, moléculas nucleicas pequeñas, que tienen un costo muy bajo comparado con la polimerasa y que aún existen en el mercado aunque habían sido dejadas en desuso por no ser tan expeditivas o rápidas.
Para ajustar la técnica alternativa, el proyecto atravesó dos grandes instancias: Una primera instancia de puesta a punto de la técnica, con el ajuste de condiciones experimentales optimas para la obtención del ADN, la amplificación por técnica de biología molecular (PCR) de los cromosomas implicados en la histocompatibilidad y la selección de sondas que mejor representen la frecuencia poblacional de los genes de histocompatibilidad.
La otra gran instancia del proceso fue la comparación con el test comercial. Para ello, la técnica ajustada se ensayó con muestras de pacientes tipificados con el método comercial a fin de comprobar y demostrar la confiabilidad de la técnica obtenida en la UNNE.  

AJUSTE DE COSTOS. Dentro del proyecto, tras ajustar la técnica alternativa que permitía la identificación de la histocompatibilidad, corroborando los resultados eficientes, se observó la posibilidad de abaratar aún más la técnica mediante el uso racional de los insumos utilizados.
Es que las técnicas habituales de hibridación, se llevan a cabo en tubos de dimensiones 50 ml, con capacidad para procesar alrededor de 100 muestras, que se ubican en equipos especiales, denominados "hornos de hibridación". Pero en un estudio de histocompatibilidad el número de muestras que se procesan, en razón del número de hermanos que se tipifican, habitualmente no supera los seis individuos.
Por eso, se trabajó en diseñar protocolos que delimiten el consumo de reactivos, y se llevaron a cabo modificaciones a la técnica original reduciendo las dimensiones de los sistemas y simplificación del equipamiento a emplear.
Así, se desarrolló la técnica a “micrométodo”. Para la hibridación se emplearon tubos de reducida capacidad que permitió que las muestras de ADN amplificadas, hasta seis muestras, requieran un pequeño volumen de solución o reactivo.
Además, por las reducidas dimensiones del sistema fue suficiente para llevar a cabo la hibridación un baño termostático convencional con agitación, en reemplazo del empleo de un horno de hibridación.  También se redujo la cantidad de reactivos y recipientes usados para el lavado y bloqueo y reacción de los insumos instrumentados.
“El método a microescala permitió bajar aún más los costos,  sin afectar la calidad de los ensayos” subrayó la directora de la investigación.

COSTO ALTERNATIVO. Leiva recordó que fue el costo económico el motivo que fundamentó el proyecto de investigación, y en ese sentido resaltó el bajo costo de la técnica adaptada.
El método comercial, PCR-SSP, requiere de altas cantidades de enzima polimerasa y un número elevado de diferentes cebadores, cadenas de ácido nucleico o de una molécula relacionada que sirven como punto de partida para la replicación del ADN, lo cual define el alto valor del test.
Mientras que la técnica alternativa (PCR-SSOP) requiere de la adquisición de otro tipo de materiales y reactivos, tales como las sondas, las cuales si bien tienen un valor inicial considerable, presentan gran estabilidad química y muy bajo consumo por ensayo, así, cada unidad adquirida permite realizar 120.000 determinaciones, lo que deriva en un costo por paciente casi despreciable.
Los reactivos para la etapa de hibridación elevan en parte el gasto del test, pero el análisis final arroja un costo de hasta tres veces menor que el método comercial actualmente implementado, que sumado a la confiabilidad demostrada del método, se confirma entonces a factibilidad tecnológica y económica de la metodología propuesta” sostuvo Leiva.
Incluso, si bien consideran concluido el método, los investigadores no descartan poder bajar aún más los costos de la técnica mediante ajustes en los reactivos de hibridación, que es el que demanda más costos.
TRANSFERENCIA. Leiva sostuvo que la puesta a punto de la técnica será transferida al Laboratorio Central de Redes y Programas de la Provincia de Corrientes. Si bien actualmente este Laboratorio cuenta con recursos para la implementación de la técnica comercial, este método alternativo quedará disponible si eventualmente no pudiera accederse a los kits comerciales.
Esta técnica alternativa también podría ser puesta a disposición de otros organismos vinculados a la salud, interesados en implementarla.

José Goretta