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Los registros indican que el Chaco soporta sequías moderadas

“El campo chaqueño deberá afrontar un invierno demasiado seco”; “La comisión de emergencia hídrica pide que se consuma menos agua”; “Por la sequía, Castelli, perdió gran parte de la producción agrícola”.

Estos son algunos de los títulos catástrofes con que los medios de comunicación del Chaco reflejan la magnitud de las implicancias de la sequía en esa provincia.


Como fenómeno natural, la sequía, provoca serios impactos ambientales e importantes pérdidas socio-económicas. Como la mayoría de los fenómenos atmosféricos, adquirió relevancia de la mano del Cambio Climático. Algunos investigadores han señalado un aumento en la frecuencia y magnitud con que se manifiestan.
En un trabajo de investigación realizado por las profesoras Claudia Verónica Gómez y María Emilia Pérez, del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades de la UNNE, se analizaron los registros de precipitación provincial durante el período 1955/2009. Los datos fueron obtenidos de fuentes estadísticas provinciales como la Administración Provincial del Agua (APA), y nacionales como el INTA y el Servicio Meteorológico Nacional.
Las investigadoras coinciden en afirmar que la sequía “constituye un riesgo constante para la población chaqueña, las actividades que esta realiza y para el ambiente”.
“Actualmente se percibe que la magnitud y la longitud del fenómeno se han acentuado, sin embargo debe considerarse que el hombre tiende a localizarse y emprender actividades en áreas que son inadecuadas para esos fines por ser azotadas, con cierta frecuencia, por sequías de rango extraordinario”, expresan las investigadoras en una de sus conclusiones.

Enfoque Climático. En la provincia del Chaco el fenómeno de la sequía es inherente a la dinámica atmosférica, es por eso que las investigadoras abordaron su análisis desde un enfoque climático. “Vale la aclaración, porque puede ser analizada desde una perspectiva hidrológica, agrícola o socioeconómica, que definen el fenómeno de distintas maneras y emplea en consecuencia, otros métodos y técnicas para su detección”, expresó la profesora Claudia Gómez.
Con el empleo del enfoque climático el análisis del comportamiento de la precipitación es sumamente importante. Este elemento tiene como característica principal una alta variabilidad temporal y espacial que responde básicamente a la circulación general de la atmósfera. Esto determina, en consecuencia, no sólo diferentes regímenes pluviométricos sino también, en una larga serie de años, fluctuaciones entre estadíos muy Húmedos y muy Secos.

Las lluvias disminuyen de Este a Oeste. El Chaco posee un clima Subtropical o Templado Cálido también denominado “irregular o de contacto” puesto que reúne caracteres “tropicales y templados”. Estas condiciones, sumado al factor continental, permiten establecer un gradiente pluviométrico que disminuye de Este a Oeste y que facilita delimitar tres sectores con características distintivas: el Oriental, Central y Occidental.
En el sector Oriental, y tomando como referencia la localidad de Resistencia, el régimen pluviométrico presenta valores máximos de precipitación en las estaciones intermedias de otoño y primavera, y los mínimos durante el invierno. Los montos anuales rondan, y a veces superan, los 1356 mm.
El área Central presenta características de los Sectores Oriental y Occidental. El régimen pluviométrico describe una curva con un solo máximo que se produce en los meses de verano, no obstante, se pueden registrar abundantes precipitaciones en el otoño (en el mes de Marzo para la localidad de San Bernardo).
Las marcas pluviométricas disminuyen considerablemente en el sector Occidental registrándose montos inferiores a los 1000 mm. El régimen de las localidades de este sector describen una curva con un sólo máximo (por ejemplo en J. J. Castelli el máximo se presenta en Febrero) que se produce en la estación estival. Se acentúan los mínimos en los meses de invierno.
Con estos datos, las investigadoras concluyen que, durante los meses de Junio, Julio y Agosto, en toda la provincia, es factible que las precipitaciones disminuyan e incluso pueden estar ausentes. En este caso se podría hablar de una “sequía estacional”, frente a lo que se denomina “sequía aleatoria” no periódica cuando esa disminución se produce en los meses en donde normalmente debería precipitar.
“Es precisamente la aleatoriedad del fenómeno la que genera preocupación, especialmente cuando se produce durante los meses de verano, puesto que, a la falta de precipitaciones se suman las altas temperaturas propias de la estación estival que determinan una alta evapotranspiración potencial” expresó la profesora María Emilia Pérez.
Para las investigadoras, otro aspecto a tener en cuenta es que en el área estudiada hay una alta variabilidad anual existente, responde-entre otros factores- a la influencia del Fenómeno del Niño.

Otras conclusiones. El trabajo permite señalar que las secuencias secas de de 2, 3 y 4 meses de duración, consideradas como sequías leves, son las que concentran la mayor cantidad de casos en el período trabajado, mientras que las sequías moderadas (entre 4 y 6 meses) y las severas (de 7 meses y más) se suceden con menor frecuencia.
Durante todo el período de estudio, teniendo en cuenta las anomalías negativas anuales, se detectaron solamente dos años (1999 y 2008) con coincidencias que superan el 50 % de cobertura areal, lo que nos permite hablar de una sequía de alcance provincial. Con respecto a esto último se debe tener en cuenta que, el número de coincidencias está supeditado a la longitud de la serie estadística, o bien a la falta de registro que existe en algunas regiones de la provincia

 

Juan Monzón Gramajo