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Investigadores buscan “actualizar” y “redefinir” áreas de conservación en Iberá

 

Las áreas prioritarias para la conservación  de anfibios y reptiles en la Reserva Natural Iberá se ubican en gran parte fuera de las áreas efectivamente protegidas. Investigadores de la UNNE plantean la necesidad de actualizar y ampliar las áreas de protección, no solo para preservar  a estos grupos taxonómicos sino también a otros animales integrantes de la fauna regional.

La propuesta surge de investigadores del Laboratorio de Herpetología del Departamento  de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE, a partir de las últimas investigaciones realizadas para estudiar la biodiversidad y distribución de especies de anfibios y reptiles en la región del Iberá.

El grupo de investigación logró actualizar el conocimiento de este grupo  taxonómico en la reserva natural a más de quince años del primer proyecto “Fauna del Iberá” desarrollado durante los años los años 1998-2000, en  el que se había realizado un estudio integral de las poblaciones de animales, entre ellas de  anfibios y reptiles.

“Queríamos identificar cómo se encuentran en el presente la fauna de reptiles y anfibios a casi quince años del primer proyecto, las posibles amenazas que enfrentan y también determinar cuál es el grado de protección con el que cuentan actualmente” explicaron los  investigadores Blanca Beatriz Álvarez y Eduardo Etchepare, integrantes del equipo a cargo del proyecto.

En esa línea, consideran  necesario revisar las áreas donde se focalizan los esfuerzos de conservación, pues casi la totalidad de  las zonas de Iberá con mayor diversidad  de especies de reptiles y anfibios están  ubicadas afuera de la zona denominada “Parque Provincial o Zona Núcleo”.

Específicamente la apreciación de los científicos del Laboratorio de Herpetología se  sustenta en datos obtenidos de muestreos a campo en los últimos 10 años y de una exhaustiva revisión de las principales colecciones y museos del país, obteniendo una lista de 115 especies de anfibios y reptiles en la reserva natural.

En dicho estudio, el área de la Reserva del Iberá se dividió en 28 celdas de 25 Km2 y se  confeccionó una matriz de presencia y ausencia para anfibios y otra para reptiles por  celdas, a fin de tener la localización precisa de las especies dentro de cada área.

Para determinar las áreas prioritarias para la conservación se utilizaron y compararon dos métodos: riqueza específica (S) y un Índice Combinado de Biodiversidad (ICB), los cuales fueron optimizados por diferentes algoritmos matemáticos.

 Con la "Riqueza Específica y el Índice Combinado de Biodiversidad" se identificaron cuáles eran las celdas con mayor número de  especies y valor de conservación, y con la aplicación del algoritmo de “Complementariedad" se buscó la menor superficie geográfica en la que estuvieran representadas todas las especies de reptiles y anfibios por lo menos una vez.

En el caso de la “Complementariedad”, del total de 28 celdas en que se dividió la reserva,  existen 9 celdas que juntas contienen a todas las especies de anfibios y  reptiles, al menos una vez. Estos cuadros también, se destacaron por poseer un gran número de especies de alto valor de conservación, como ser especies endémicas de Corrientes o bajo alguna categoría de amenaza.

Pero de esas 9 celdas, sólo una se encuentra protegida efectivamente a través de  normativas vigentes, y es el Centro de Guardaparques de Colonia Carlos Pellegrini.

“Esto significa que las áreas con mayor urgencia para ser conservadas no necesariamente son las áreas actualmente mejor protegidas” explicó Etchepare.

En la región Iberá existen cinco “Unidades de Conservación” que se crearon como compensación del  impacto ambiental provocado por la creación y posterior llenado del embalse de la represa de Yacyretá. Estas unidades de  conservación totalizan 630 km 2 protegidos, que se suman a otras áreas de  conservación reguladas por el Estado  provincial.

La coincidencia entre las celdas prioritarias y la ubicación de las Unidades de Conservación es baja, según  señalaron los investigadores.

“Por lo tanto estas Unidades de Conservación no son las más óptimas para proteger a las especies de reptiles  y anfibios, y existen áreas prioritarias no cubiertas por las actuales unidades, “por lo cual  consideramos indispensable proponer alternativas a la actual plan de manejo” indicaron Álvarez y Etchepare.

Pero desde el Laboratorio de Herpetología sostienen que la situación descripta no sería  exclusiva de anfibios y reptiles en el Iberá, y estiman alcanzaría también a otros grupos  de animales.

Ante la relevancia del tema, han iniciado gestiones con equipos científicos  que están trabajando en la zona del Iberá en el estudio de otros grupos taxonómicos, a fin  de poder articular y proponer estrategias unificadas de conservación de especies en la reserva  natural.

“Entendemos que es complejo, difícil y costoso cumplir con el objetivo de cubrir todas las áreas prioritarias de conservación para toda la fauna del  Iberá, pero es un trabajo necesario garantizar que los procesos ecológicos se mantengan en óptimas condiciones para que de esa forma la reserva cumpla con el fin de preservar la biodiversidad” remarcaron.

Manifestaron que de atenderse la necesidad de redefinir las áreas prioritarias, será un debate necesario, para las autoridades competentes y sectores involucrados, el definir sobre la conveniencia de crear nuevas Unidades de Conservación o de  ampliar las actuales.

Etchepare sostuvo que la Reserva Natural del Iberá todavía no alcanza una instrumentación apropiada y que las Unidades de Conservación, pese al gran esfuerzo generado por los guardaparques, no han logrado alcanzar el principal objetivo de mantenerse como áreas libres de actividades antrópicas deteriorantes.

La pertinencia de redefinir áreas de protección se explica en nuevas y  distintas amenazas que enfrenta la reserva y que pueden influir en la diversidad y distribución de especies.

Por ejemplo la introducción de especies exóticas como los monocultivos de pino, eucaliptus y arroz en la reserva Iberá que modifican  sustancialmente el hábitat de distintos grupos taxonómicos. A su vez, la diversidad debe enfrentar otras amenazas como quemas no programas, obras de infraestructura como el mejoramiento de las redes viales y el tendido d redes eléctricas, caza con fines comerciales.

Otro de los grandes desafíos que enfrenta en los últimos años la fauna, es la suba de la cota de la represa Yacyretá que generó grandes pérdida de zonas ribereñas en  las márgenes del río Paraná, desde donde gran cantidad de especies animales deberán migrar y buscar nuevos refugios en Iberá.

Desde el grupo de Herpetología recordaron que la pérdida de biodiversidad generada tanto por sobreexplotación de  los ambientes como por la alteración de los mismos, representa una de  las cuestiones ambientales de mayo interés a nivel mundial. Si bien no se trata de un problema nuevo, sí se considera que el ritmo de pérdida de biodiversidad en el mundo ha crecido a un ritmo cada vez mayor.

Los Esteros del Iberá se caracterizan por tener una elevada biodiversidad y por albergar numerosas especies bajo alguna categoría de amenaza a nivel nacional e internacional, sin embargo, a pesar de poseer estos atributos, en las últimas décadas enfrentan distintos problemas de conservación como los mencionados.

Son las áreas adyacentes a los Esteros las que manifiestan el mayor impacto en lo que concierne a la utilización de los recursos, y por este motivo es una zona donde urge focalizar los esfuerzos, explican los especialistas de la UNNE.

Para los investigadores, es imprescindible tomar a corto plazo medidas concretas respectos a las nuevas amenazas que enfrenta la reserva para que sus efectos no sean irreversibles, medidas que, junto con la protección efectiva de los diferentes hábitats, constituirían herramientas eficaces para proteger y mantener la biodiversidad de la reserva.

José Goretta