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Río Pilcomayo: entre la desinformación y el desconcierto 

Imágenes de yacarés muertos a lo largo de una cuenca árida y otros resistiéndose a un final compartiendo un charco de agua, recorrieron las redacciones de todo el mundo ilustrando una emergencia ambiental declarada por la República del Paraguay por una situación de sequía en la cuenca del Río Pilcomayo.

La magnitud de este fenómeno requiere el análisis de uno de los referentes en el estudio de recursos hídricos de la región como es el doctor Oscar Orfeo, Director del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL)  y docente de la Cátedra de Geología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE.

Para el doctor Orfeo lo ocurrido en el Pilcomayo no se relaciona con un período de extrema aridez, sino a la movilidad lateral del río por la gran cantidad de materiales sólidos en relación al volumen de agua que tiene.

Para entender este concepto hay que volver al principio y eso implica conocer al Pilcomayo desde su origen. “La cuenca del Pilcomayo se reparte entre Bolivia, Paraguay y Argentina. En Bolivia el cauce tiene un diseño sinuoso con un valle bien definido entre las laderas de las cadenas montañosas que lo rodean, donde incorpora prácticamente todo el material sedimentario que transporta. Al ingresar a la llanura chaqueña disminuye la pendiente y el río se vuelve muy divagante con claras tendencias a la movilidad lateral por la gran cantidad de materiales sólidos en relación a la cantidad de agua que tiene. Dicha movilidad lateral tiene consecuencias geopolíticas complicadas ya que se trata del límite internacional entre Paraguay y Argentina. Es bastante sencillo comprender que la presencia de un límite movedizo se presta a la generación de distintos tipos de conflictos entre las partes involucradas”.

Este comportamiento “divagante” hace que el Pilcomayo dirija sus aguas hacia territorio argentino o paraguayo según las tendencias migratorias de su curso. Esta realidad es lo que hace afirmar a Orfeo que la “emergencia ambiental invocada por Paraguay no se relaciona con un período de extrema aridez sino con el alejamiento del río hacia territorio argentino, algo que en algunas oportunidades ha sucedido en sentido contrario perjudicando a nuestro país”.  

-Es sabido que el Pilcomayo está en “retroceso” por acumulación de sedimentos en su cauce. ¿Cómo y porqué se da el arrastre inusual de sedimentos?.

-El arrastre de sedimentos en el Pilcomayo es un hecho singular que responde a la poca cohesividad de los materiales superficiales de su cuenca, lo cual facilita su incorporación a la corriente de agua por la energía de su caudal. Es el mismo proceso que ocurre en la vecina cuenca del río Bermejo, aunque este último río sigue descargando sus aguas en el río Paraguay a pesar de la enorme cantidad de materiales que transporta. La diferencia es que el cauce del Pilcomayo cruza antes de su desembocadura original, una depresión tectónica (o sea del subsuelo) aproximadamente entre Ingeniero Juárez y Las Lomitas en territorio formoseño, donde el cauce queda más bajo que el área siguiente sin poder avanzar. Ello desencadena el estancamiento de la descarga líquida, el abandono de los materiales sólidos y la generación de un humedal.

-¿Hay herramientas que puedan evitar ese desenlace?. 

-Éste caso en particular responde a un proceso natural que no puede evitarse, a menos que se piense en algún maquillaje ambiental que solo contribuiría a generar un desmanejo territorial. Todo lo que aquí sucede es atribuible exclusivamente a las características geológicas y climáticas de la cuenca de drenaje. En muchos aspectos esto puede ser contraproducente para los bienes o intereses del Hombre en una determinada región, pero debe tenerse siempre presente que no se puede controlar todo lo que se desea, ni evitar todo lo que no conviene. Por citar solo algunos ejemplos, es como pretender que no existan volcanes, terremotos, inundaciones, etc.

-¿Cómo influye la deforestación u otra acción del hombre sobre la naturaleza en estos casos?.

-Lógicamente, si a un suelo protegido por su cubierta vegetal se le quita esa protección, el suelo desnudo quedará expuesto al efecto erosivo de las lluvias y de la escorrentía. Ello desencadenaría un aumento en la tasa de erosión por pérdida de suelo debido en, tal caso, a la acción antrópica. Pero nada de esto está documentado en la cuenca del río Pilcomayo.

-Hablando del Pilcomayo, muchas veces se lo califica como un río que se está “muriendo”. ¿Por qué usted considera que no es un término adecuado?.

Algunos conceptos que el uso rutinario del lenguaje técnico en una especialidad suele conducir a errores conceptuales. Por ejemplo, hablar de la “muerte” de un río (o de una montaña, o de un mar, etc.) puede interpretarse como algo semejante a lo que sucede con los organismos vivos, y esto no es así. Son analogías que llevan el propósito de ofrecer una idea aproximada de los cambios que registra un paisaje, a fin de beneficiar una percepción comprensible del proceso. Se debe tener en cuenta que tales cambios no necesariamente son definitivos e incluso pueden ser reversibles

Juan Monzón Gramajo

7 de julio de 2016