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Piden mayor consideración para el bilingüismo guaraní-castellano

 

En el marco de la celebración del “Día Provincial de la Lengua Guaraní”, la investigadora Carolina Gandulfo remarca la necesidad de una mayor consideración del bilingüismo guaraní-castellano en Corrientes. Recuerda que en zonas rurales que se declaraban “no hablantes” del guaraní, las investigaciones encontraron en la práctica un uso considerable de la modalidad bilingüe guaraní-castellano.

El “Día Provincial de la Lengua Guaraní” se celebra en la provincia de Corrientes el 28 de septiembre, instituido por Ley N° 6176, teniendo en cuenta que el guaraní es para los correntinos la lengua materna y un instrumento de mayor alcance para la preservación y el desarrollo del patrimonio cultural e histórico.

En el marco de esa fecha conmemorativa, la magíster Carolina Gandulfo, investigadora de la Facultad de Humanidades de la UNNE y del Instituto Superior San José de la ciudad de Corrientes, sostuvo a la Revista “El Universitario” que se deben realizar mayores esfuerzos para considerar la realidad del bilingüismo (guaraní castellano).

En los primeros trabajos de investigación dirigido por la profesora Gandulfo se planteaba que los usos lingüísticos del guaraní y castellano se organizaban a partir del “discurso de la prohibición del guaraní” y que los niños serían los destinatarios centrales de dicha prohibición.

Se indicaba que en gran medida esa prohibición fue construida en tiempo pasado en términos discursivos, sin embargo, se observaba su actualización pragmática en muchos tipos de comportamientos de los hablantes de guaraní.

Hace algunos años mientras se debatía sobre la enseñanza obligatoria de la lengua guaraní como segunda lengua oficial de la provincia de Corrientes, desde el equipo de investigación de la magíster Gandulfo se consideraba que esa iniciativa era importante pero que también era prioritario promover la enseñanza bilingüe guaraní-castellano para incluir en la educación formal a chicos que sólo hablan guaraní y no sancionar a quienes hablan guaraní-castellano.

En ese sentido, la especialista explica que diversos estudios realizados muestran que en áreas rurales el guaraní se sigue hablando en muchos grupos de personas, pero de manera invisibilizada, pues son personas que se dicen “no hablantes” pero en la práctica sí lo hablan en combinación con el castellano.

Recuerda la sorpresa encontrada en una zona rural en la que sus habitantes se consideraban “no hablantes del guaraní” pero una investigación realizada demostró que casi el 85% de los pobladores tenía relación con la modalidad bilingüe guaraní castellano.

La investigación mencionada se enfocó en los usos del guaraní y del castellano en un paraje rural de la provincia de Corrientes, con el fin de realizar una caracterización sociolingüística de la zona.

El trabajo tuvo la particularidad de incluir como investigadores a niños y niñas de la escuela rural, quienes primero realizaron una investigación en el ámbito escolar y luego en el poblado rural.

En esas experiencias, se observó que los usos lingüísticos no estaban visibilizados por los propios hablantes bilingües, y que incluso mucha población infantil y de jóvenes tenían conocimiento del guaraní y lo entendían y hasta hablaban.

En el ámbito escolar, los hallazgos permitieron conocer que un porcentaje muy alto de los niños de la escuela eran bilingües, cuestión de la que no se hablaba, o se eludía, o se desconocía por parte de los maestros.

En cuanto al uso del guaraní en la comunidad rural, los mismos maestros también habían mencionado que en la zona rural en que se ubicaba la escuela “no se habla más guaraní” o que “antes se hablaba”.

Sin embargo, cerca de 80 entrevistas en toda la zona más algunas entrevistas grupales a los adolescentes del paraje en la escuela secundaria, demostraron que una gran mayoría de las familias del paraje podían ser consideradas bilingües (85 por ciento).

 “Al iniciar este trabajo tanto los maestros como los niños consideraban que esto no era posible” rememora Gandulfo.

Dentro del total de familias entrevistadas en esa oportunidad, existía un 26 por ciento de familias bilingües en donde no podía establecerse que estuviera presente la prohibición de hablar guaraní.  Además un 40% de los entrevistados eran familias en las que, a pesar de la prohibición que se sufrió y se vivía aún, el guaraní se sabía y se usaba en diferentes situaciones.

Finalmente en el 16 por ciento de las familias entrevistadas el peso de la prohibición se hacía sentir, ya que eran familias que podrían considerarse bajo el rótulo de  “entienden, pero no hablan”.

 

Reiteró que en el paraje rural, con un 85 por ciento de la población que podría definirse como bilingüe guaraní-castellano, cuando se inició el estudio  los maestros decían “no se habla más guaraní en esta zona”.

 “Esto muestra una vez más que este camino de poder ver/escuchar el guaraní en el contexto de la provincia de Corrientes es un trabajo arduo de develamiento de las ideologías lingüísticas que siguen estando presentes en cada persona” considera.

La investigadora sostiene que puede advertirse que no hay una política sistemática de Estado que contemple la realidad sociolingüística del bilingüismo guaraní-castellano en toda la provincia.

 “Estos niños, maestros y pobladores rurales pueden considerarse agentes de política lingüística en el sentido de los cambios efectivos que han producido en la escuela y en su comunidad respecto de la concepción de sí mismos, y respecto de nuevos usos bilingües o usos “habilitados” del guaraní” manifiesta la docente-investigadora.

Gandulfo señala que algunas de esas familias que se definen como hablante de guaraní,  que declaran que usan el guaraní en sus intercambios cotidianos,  son competentes en castellano también, y sus hijos en la escuela han desarrollado lo que se consideraría una trayectoria escolar exitosa aprendiendo no solo a leer y escribir en castellano sino también concluyendo la primaria a una edad que muestra que casi no repitieron de grados.

 “Esto mostraría que hay familias que tal vez no se vieron necesitadas de prohibir el guaraní a sus hijos y que igual pudieron acceder a una buena competencia lingüística en castellano que es lo que tanto preocupa a padres y maestros, y que de algún modo funcionaba como una justificación de la prohibición del guaraní a los niños” resalta.

Por ello, insiste en la necesidad de considerarse una política lingüística a nivel macro que reconozca y acompañe los procesos de emergencia del bilingüismo guaraní-castellano en la provincia de Corrientes.

Estima que se requiere una política que no se limite a la enseñanza de la escritura del guaraní en la escuela como horizonte máximo, sino una política que tenga inserción comunitaria y que posibilite y acompañe a los propios pobladores en la definición del tipo de Educación Intercultural Bilingüe que podrían imaginar y construir.

 “Las investigaciones nos muestran que los usos lingüísticos no están visibilizados por los propios hablantes bilingües, que en muchos casos “saben mucho y usan poco el guaraní”, que los niños han sido el foco de las prohibiciones del uso del guaraní pero que sin embargo la transmisión lingüística se ha sostenido y muchos niños son hablantes de guaraní en zonas donde se considera que no se habla más guaraní” finalizó Gandulfo.


28 de septiembre de 2016